miércoles, 14 de noviembre de 2018

PROPUESTAS DE JUEGOS PARA NIÑOS CON DISCAPACIDAD INTELECTUAL.

Aqui les  dejo unos link sobre juegos para leer e investigar:

PICTOGRAMAS: PROGRAMA

Aquí presento el link de un programa sencillo de usar, con el cual es fáciles crear tus propios pictogramas.
Pictogramas


¿QUÉ ES UN PICTOGRAMA?

Pictograma
Un pictograma es un signo icónico dibujado y no lingüístico, que representa figurativamente, de forma más o menos realista, un objeto real, o un significado. En agrupaciones es precursor o antecedente de los sistemas de escritura propiamente dichos. Las historietas o cómics, y los chistes gráficos sin texto, son también pictogramas. Se distinguen de los ideogramas en que estos son más esquemáticos, resumidos, y abstractos; los pictogramas son más concretos.
Con su nombre se suelen denominar los signos de los sistemas no alfabéticos basados en dibujos significativos.
Un pictograma debería ser enteramente comprensible con solo tres miradas.
En el diseño de un pictograma deberían suprimirse todos los detalles superfluos.
En la actualidad, es entendido como un signo claro y esquemático que sintetiza un mensaje o información sobrepasando la barrera del lenguaje, y con el objetivo de informar y/o señalizar.
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GUIA PARA PADRES Y DOCENTES
CUENTO Nº3:


Los tres cerditos.
“Un cuento infantil para educar en valores” 
Había una vez tres cerditos que eran hermanos, y se fueron por el mundo a buscar fortuna. A los tres cerditos les gustaba la música y cada uno de ellos tocaba un instrumento. El más pequeño tocaba la flauta, el mediano el violín y el mayor tocaba el piano...
Su vida podría ser tranquila y feliz, de no ser por el lobo feroz, que siempre que tenía hambre intentaba comérselos.
- Construiremos una casa, así podremos meternos dentro cuando venga el lobo y estaremos a salvo de sus fauces. - dijo el mayor de ellos.
A los otros dos les pareció una buena idea, y se pusieran manos a la obra, cada uno construyendo su casita.
- La mía será de paja - dijo el más pequeño-, la paja es blanda y se puede sujetar con facilidad. Terminaré muy pronto y podré ir a jugar.
El hermano mediano decidió que su casa sería de madera:
- Puedo encontrar un montón de madera por los alrededores, - explicó a sus hermanos, - Construiré mi casa en un santiamén con todos estos troncos y me iré también a jugar.
El mayor decidió construir su casa con ladrillos.
- Aunque me cueste mucho esfuerzo, será muy fuerte y resistente, y dentro estaré a salvo del lobo. Le pondré una chimenea para asar las bellotas y hacer caldo de zanahorias.
Cuando las tres casitas estuvieron terminadas, los cerditos cantaban y bailaban en la puerta, felices por haber acabado con el problema:
-¡No nos comerá el Lobo Feroz! - ¡En casa no puede entrar el Lobo Feroz!
De detrás de un árbol grande surgió el lobo, rugiendo de hambre y gritando:
- Cerditos, ¡os voy a comer!
Cada uno se escondió en su casa, pensando que estaban a salvo, pero el Lobo Feroz se encaminó a la casita de paja del hermano pequeño y en la puerta aulló:
- ¡Soplaré y soplaré y la casita derribaré!
Cuento sobre la perseverancia para los niños
Y sopló con todas sus fuerzas: sopló y sopló y la casita de paja se vino abajo. El cerdito pequeño corrió lo más rápido que pudo y entró en la casa de madera del hermano mediano.
- ¡No nos comerá el Lobo Feroz! - ¡En casa no puede entrar el Lobo Feroz! - cantaban desde dentro los cerditos.
De nuevo el Lobo, más enfurecido que antes al sentirse engañado, se colocó delante de la puerta y comenzó a soplar y soplar gruñendo:
- ¡Soplaré y soplaré y la casita derribaré!
La madera crujió, y las paredes cayeron y los dos cerditos corrieron a refugiarse en la casa de ladrillo del mayor.
-¡No nos comerá el Lobo Feroz! - Cantaban los cerditos.
El lobo estaba realmente enfadado y hambriento, y ahora deseaba comerse a los Tres Cerditos más que nunca, y frente a la puerta bramó:
- ¡Soplaré y soplaré y la puerta derribaré!
Y se puso a soplar tan fuerte como el viento de invierno Sopló y sopló, pero la casita de ladrillos era muy resistente y no conseguía su propósito.
Decidió trepar por la pared y entrar por la chimenea. Se deslizó hacia abajo... Y cayó en el caldero donde el cerdito mayor estaba hirviendo sopa de nabos.
Escaldado y con el estómago vacío salió huyendo hacia el lago Los cerditos no le volvieron a ver.
El mayor de ellos regañó a los otros dos por haber sido tan perezosos y poner en peligro sus propias vidas, y si algún día vais por el bosque y veis tres cerdos, sabréis que son los Tres Cerditos porque les gusta cantar:

- ¡No nos comerá el Lobo Feroz! - ¡En casa no puede entrar el Lobo Feroz!
FIN
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CUENTO Nº4:
El pastor que hablaba con los animales

La leyenda cuenta la historia de un noble pastor que tenía el don de hablar con los animales. El pastorcillo tenía una novia a la que quería mucho, pero como no tenía dinero para casarse con ella, un buen día decidió salir por el mundo en busca de fortuna.
Tras varias semanas de duro andar, el noble pastor llegó a una granja apartada en el bosque con la intención de pedir trabajo. “Pastorea mis ovejas y te daré cuatro monedas al día”, le dijo el dueño de la granja sin más dilación, y enseguida se puso el joven a cuidar a sus ovejas por el prado.
A las pocas horas de encontrarse en aquel lugar, el pastor tuvo una rara sensación, y al volver la vista hacia atrás, descubrió que un inmenso fuego se había apoderado de la pradera. Con gran voluntad, el joven pastor trató de apagar las brasas ardiendo, y justo en ese momento descubrió que en lo alto de un bosque, atrapada por las llamas y casi moribunda por el humo, reposaba una víbora enroscada en las ramas.
Pese a que las víboras son animales muy peligrosos, el pastor tenía un corazón bondadoso, y con mil y un trabajos logró poner a salvo al animal. Para sorpresa del pastor, la víbora podía hablar, y tan pronto se recuperó, le dijo:
“Gracias, noble muchacho. No sólo has salvado mi vida sino la de muchos animales que habitan en este lugar. Por ser tan noble y bueno te concederé el deseo que me pidas”. Por supuesto, el pastorcillo deseaba tener dinero para casarse con su novia, pero en cambio, le pidió a la víbora el don de hablar con los animales.
“Es algo peligroso lo que me pides, joven, pero haré tu sueño realidad. No obstante, debes saber que si algún día revelas este secreto, caerás muerto al instante”, y dicho aquello la víbora dio dos vueltas en el suelo y desapareció al instante del lugar. El pastor, sin creer aun lo que había pasado, decidió acercarse a las ovejas que estaba pastoreando para comprobar si podía entenderlas.
Para su sorpresa, las cabras conversaban animadamente y refunfuñaban porque el joven las había abandonado a su merced. “Este muchacho es un atolondrado. Si nos sigue abandonando así terminaremos devoradas por el lobo”, pero el pastorcillo no demoró un instante en contestarles: “No se preocupen queridas cabras. A partir de ahora no las dejaré solas nunca más”.
Las cabras se miraron unas a otras confundidas al ver que el pastor les había hablado, pero tan pronto las devolvió a la granja, el joven decidió entonces tomar una merecida siesta. Cuando por fin se encontraba descansando a la sombra de un frondoso árbol, dos gorriones se posaron en las ramas y comenzaron a conversar.
“¿Quién pudiera decirle a este chico que bajo la tierra donde descansa se encuentra escondido un gran tesoro?”, y no más escuchó las palabras de los gorriones, el pastor se puso a cavar de inmediato. Como en efecto, al poco tiempo, el joven encontró un cofrecillo dorado repleto de joyas y monedas de oro.
“¡Soy rico!” gritaba campante el pastor mientras se marchaba camino a casa para darle la buena noticia a su amada. En poco tiempo, la pareja se casó por todo lo alto y pudieron comprarse una granja hermosa donde vivieron muy felices por largo tiempo.
Sin embargo, un buen día, mientras el pastor se disponía a arar la tierra, pudo escuchar cómo el burro le decía al buey: “Si no quieres trabajar tanto, pégale un cabezazo al amo y te dejará tranquilo”. Pero el pastorcillo decidió entonces arar la tierra con el burro, y tanta gracia le dio aquello que no pudo resistir la risa y sus carcajadas se hicieron oír en toda la granja.
La mujer del pastor, tan pronto oyó las risas de su marido salió en busca de este para reclamarle. “Y tú, ¿Por qué te ríes tanto? Cuéntamelo ahora mismo”, pero el pastor no podía revelarle su secreto, pues de ese modo moriría para siempre como le había advertido la víbora.
“Está bien, mujer. Te lo contaré cuando llegue la noche”, le dijo el pastorcillo con tal de ganar tiempo para pensar en una respuesta. Sin embargo, a la caída del Sol, el joven se sentó a la mesa para disfrutar de la rica y olorosa sopa que su mujer le había preparado, y fue entonces cuando tuvo una brillante idea.
“Y bien, ¿Me contarás por qué te reías solo en el medio de la pradera?”, le dijo su esposa en tono desafiante, mientras el pastorcillo se llevaba a la boca una cucharada de sopa hirviendo. Tan caliente estaba aquella sopa que el pastorcillo se quemó la lengua y no pudo decir palabra alguna, y cuando se vino a recuperar, ya su mujer se había olvidado por completo del asunto.

 FIN
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CUENTO Nº5:


El pájaro flautista
En un lugar muy lejano llamado Pentagrama, habitaban animales que podían tocar instrumentos musicales. Los pájaros, los conejos, los zorros y los osos, cada uno de ellos llevaba su instrumento colgado en el cuello, y a cada minuto del día, entonaban bellas y agradables melodías que alegraban todo el bosque.
En aquel lugar, vivía un pájaro flautista muy popular que todos admiraban por su talento. El pájaro era invitado a todas las fiestas y siempre animaba a todos a su alrededor entonando canciones maravillosas con su flauta. Cuando daba conciertos, los tickets se agotaban en instantes, y las personas se abarrotaban cerca de la entrada para poder admirar la gracia con que el distinguido pájaro manipulaba la flauta.
Cierta mañana, el pájaro despertó como de costumbre en su habitación y, cuál fue su sorpresa al encontrar que su preciada flauta ya no estaba. ¿Cómo iba a poder interpretar sus bellas canciones? ¿Quién habría podido ser capaz de robarle su querido instrumento?
Entre sollozos y sollozos, el pájaro descubrió una nota muy extraña sobre la puerta de su casita: “Hemos tomado tu flauta y no podrás tocarla nunca jamás. Serás la burla de todo el reino”. Al leer aquella nota, las patas endebles del pájaro comenzaron a flaquear, sintió un nudo en su garganta y no tuvo más remedio que inventar un catarro para poder justificar su ausencia en los conciertos que le esperaban aquel día.
Tras una semana de agonía y lento pesar, el pájaro decidió llamar a sus tres amigas las urracas. “No lo podemos creer. Que crimen tan horrendo”, exclamaron al unísono las urracas revoloteando de furia. “Por favor, amigas, ayúdenme a recuperar mi flauta”, sollozaba el pájaro con las alas en la cabeza.
“No queda otro remedio que buscarla en todos los rincones del reino. Incluso debajo de las piedras”, dijo una de las urracas y todos estuvieron de acuerdo. Sin tiempo que perder, el pájaro se disfrazó de flor, una urraca de gusano, otra de cucaracha, y la última se disfrazó de roca, y así salieron cada uno por su lado en busca de la flauta.
El pájaro vestido de flor visitó todos los teatros y los lugares donde tocaban los animales, pero ninguno de ellos tenía su flauta. Al cabo de los días, cansado de tanto buscar, el pobre pájaro se dio por vencido. “Esto es todo. No busco más”, y dicho aquello se retiró a su casa para llorar de tristeza.
Mientras tanto, la urraca disfrazada de gusano visitó los talleres de instrumentos en busca de una flauta llegada recientemente. Sin embargo, anduvo por horas entre violines, pianos y tambores, y tampoco tuvo buena suerte con su búsqueda. “Me cansé de buscar”, gritó quitándose el disfraz y volviendo a casa de su amigo el pájaro.
Del otro lado del reino, la urraca disfrazada de cucaracha tampoco pudo regresar a casa con buenas noticias. Tras largo tiempo visitando las tiendas y los mercados, no pudo encontrar a nadie que estuviese vendiendo una flauta, así que regresó por el mismo camino a casa de su amigo el pájaro.
Finalmente, la tercera urraca disfrazada de roca, se quedó inmóvil en un solo lugar del bosque, y aunque pasó largo tiempo sin probar bocado ni poder estirar sus alas, un buen día escuchó a dos topos que cuchicheaban atentamente escondidos en la yerba.
“¿Estás seguro de que nadie nos escucha?”, preguntó el topo más pequeño. “No te preocupes, estamos solos”, contestó el segundo más gordo y viejo. “Pronto echarán del reino al pájaro flautista porque no tiene su instrumento” “Al fin nos libramos de ese idiota”, decían los topos riéndose en voz baja.
Pero, lo que no sabían aquellos bribones era que la urraca disfrazada de piedra los estaba escuchando, así que regresó rápidamente a casa del pájaro para contarle lo sucedido, y una vez que llegaron a casa de los topos, esperaron a que estos se quedaran dormidos para entrar y quitarles la flauta que tanto había añorado el pájaro.
Cuando cayó la noche, y tal como habían planeado, los cuatro amigos se colaron en la casita de los topos que roncaban y roncaban sumidos en un profundo sueño. Después de andar un rato buscando la flauta por fin la encontraron, pero ya era demasiado tarde. Los topos se habían despertado y habían trancado la puerta para que el pájaro y las tres urracas no pudieran salir.

Asustado y temeroso, el pájaro tuvo entonces una brillante idea. “Tocaré mi flauta como solo yo lo sé hacer y las personas de todo el reino vendrán enseguida a rescatarnos”. Y así lo hizo el pájaro flautista. Tocó y tocó melodías hermosas y pronto la guarida de los topos se repletó de animales que corrían a escuchar las canciones del pájaro. Cuando llegaron al lugar, los habitantes de Pentagrama rescataron al pájaro y las urracas, y los topos recibieron un buen merecido por haberse robado la flauta.

FIN
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martes, 13 de noviembre de 2018

INFORMACIÓN SOBRE DISCAPACIDAD INTELECTUAL.


Problemas con el aprendizaje y el funcionamiento
Si un niño tiene una discapacidad intelectual, significa que aprende y se desarrolla con más lentitud que otros niños. Hace un tiempo, las discapacidades intelectuales se llamaban "retraso mental", pero ya no se usa más este término porque hiere los sentimientos de las personas.
Una persona con una discapacidad intelectual tendrá problemas para aprender y funcionar en la vida cotidiana. Esta persona podría tener 10 años, pero tal vez no hable o no escriba tan bien como un niño típico de 10 años. También suele ser más lenta para aprender otras habilidades, como vestirse o estar entre otras personas.
Pero el hecho de tener una discapacidad intelectual no significa que una persona no sea capaz de aprender. ¡Pregúntale a cualquiera que conozca y ame a una persona con una discapacidad intelectual! Tal vez algunos niños con autismo, síndrome de Down o parálisis cerebral tengan alguna discapacidad intelectual; sin embargo, con frecuencia tienen una gran capacidad de aprendizaje y se transforman en niños muy capaces.
Al igual que con otros problemas de salud, una discapacidad intelectual puede ser leve (pequeña) o grave (más grande). Cuanto más grande sea la discapacidad, más problemas tendrán un niño para aprender y transformarse en una persona independiente.

¿Qué es lo que provoca las discapacidades intelectuales?
Las discapacidades intelectuales ocurren porque el cerebro resulta lesionado o porque algún problema impide que el cerebro se desarrolle normalmente. Estos problemas suelen ocurrir mientras el bebé está creciendo en el vientre de su mamá, durante el nacimiento del bebé o después de que el niño ha nacido. No obstante, en muchos casos los médicos no saben cuál es la causa.
A continuación se incluyen algunos problemas que pueden provocar discapacidades intelectuales:
Un problema con los genes del bebé, que están presentes en todas las células y determinan de qué manera se desarrollará el cuerpo. (Los genes se heredan de ambos padres; por lo tanto, un bebé puede recibir genes que son anormales o los genes pueden cambiar durante el desarrollo del bebé).
Un problema durante el embarazo. A veces, la mamá se enferma o tiene una infección que puede dañar al bebé. Tomar algunos medicamentos durante el embarazo puede provocar problemas al bebé. Beber alcohol y tomar drogas ilegales también puede dañar el cerebro del bebé que está desarrollándose.
Durante el parto, el bebé no recibe suficiente oxígeno.
El bebé nace demasiado temprano.
Después de nacer, el bebé tiene una infección cerebral grave.
Una lesión grave en la cabeza puede dañar al cerebro y provocar discapacidades intelectuales en cualquier momento de la vida. Algunas de estas discapacidades son temporales y otras pueden ser permanentes. (¡Por eso es importante usar un casco de bicicleta y usar siempre el cinturón de seguridad al viajar en automóvil!)
Los médicos pueden determinar que una persona tiene una discapacidad intelectual observando cómo piensa y resuelve problemas. Si se detecta un problema, los médicos y otros profesionales pueden trabajar con la familia para decidir qué tipo de ayuda se necesita.

¿Qué ocurre en la escuela?
Durante la etapa escolar, los niños con una discapacidad intelectual probablemente necesiten ayuda. Algunos niños tienen ayudantes que se quedan con ellos a lo largo del día escolar. Tal vez estén en clases especiales o reciban otros servicios que los ayuden a aprender y desarrollarse.
Una persona con una discapacidad intelectual suele recibir ayuda para aprender las "aptitudes para la vida". Las aptitudes para la vida son las habilidades que una persona necesita para cuidarse a sí misma a medida que crece, como cocinar una comida o tomar un transporte público para ir a trabajar. Los adultos con discapacidades intelectuales suelen tener trabajos y aprenden a vivir de manera independiente o en un hogar compartido.
Los niños con discapacidades intelectuales desean desarrollar sus habilidades hasta alcanzar su máxima capacidad. Desean ir a la escuela, jugar y sentir el apoyo de familias cariñosas y buenos amigos.
¿Qué puedes hacer? Si conoces a alguien con una discapacidad intelectual, sé su amigo. ¿Cómo? A veces, puedes mostrar tu amistad diciéndole a la maestra si ves que se burlan de esa persona o la acosan. En otros casos, puedes decirle algo agradable, como "Vaya, ¡qué lindo es tu sombrero!".
Si no se te ocurre nada, simplemente dile "hola". Es una pequeña palabra que podría alegrarle el día a esa persona.

Revisado por: Mary L. Gavin, MD
Fecha de revisión: agosto de 2014

"CUENTOS INFANTILES"



CUENTO N°1

CLARA Y EL RATONCITO PÉREZ
Rocío de Frutos Herranz
Ilustraciones: Bárbara Granja Cortés

A Clara se le movía un diente. Al principio muy poco, casi no lo notaba. Después empezó a moverse más y más. A veces, lo empujaba con la lengua y parecía que el diente fuera a salir despedido de la boca, pero luego volvía a su sitio. Clara se miró en el espejo de su habitación y trató de imaginarse sin diente. Pensó que iba a estar horrible. A algunos niños de su clase ya se les había caído algún diente y a Clara no le gustaba la cara que se les quedaba, sobre todo cuando se reían. Le daba un poco de miedo ver esos agujeros negros en sus bocas. «Yo estaré igual», pensó la niña inquieta. Y otra cosa que le preocupaba era cuánto tiempo tardaría en salir el nuevo diente. ¿Y si no salía? —Clara, eso es una tontería —le dijo su madre—. Tus dientes son de leche y tienen que caerse para que salgan otros más fuertes. Siempre es así, es lo natural. No tienes que preocuparte. Además, ¿no te hace ilusión que venga el Ratoncito Pérez? —Sí, eso si —respondió Clara aunque no muy convencida. A Clara le habían explicado que cuando se le cayese el diente lo debía colocar esa misma noche bajo la almohada. Entonces mientras ella dormía llegaría el Ratoncito Pérez para llevarse su diente y a cambio le dejaría un pequeño regalito. Clara no imaginaba cómo un simple ratoncito podía recoger todos los dientes que se les caían a los niños y dejarles su regalo en una sola noche. Los ratoncitos no eran muy grandes. Una tarde, el diente de Clara se cayó por fin. Fue mientras merendaba. Notó algo duro en la boca y un poco nerviosa lo sacó con los dedos. Lo miró atentamente. Era muy pequeño. Corrió a enseñárselo a su madre. —Mami, mami, mira. —¡Qué bien Clara! Esta noche vendrá el Ratoncito Pérez. Clara se miraba en el espejo. Pensó que si no habría mucho la boca no se le vería aquel hueco negro tan feo que había dejado el diente que se había caído. Aquella noche cuando se fue a la cama no tenía ni pizca de sueño. Había colocado su diente bajo la almohada y cada poco tiempo lo tocaba para comprobar que seguía allí. No podía dormir. De pronto oyó un pequeño ruido. Asomó un poco la cabeza entre las sabanas y entonces vio algo moverse muy rápidamente por el suelo y casi sin darse cuenta apareció en su almohada un ratoncito que casi le rozaba la nariz con su larguísimo rabo.




ELlevaba una gorra sobre la cabeza y una pequeña mochila a la espalda. Su hocico se movía sin parar y unos ojos grises la miraban muy serios. —Deberías estar dormida —le dijo con voz chillona. —No podía dormir —susurró Clara—. No te estorbaré. Puedo ayudarte si quieres. —No, no quiero —respondió el ratoncito que parecía muy enfadado—. Deberías estar dormida —repitió —Pero estoy despierta. Y me alegro de conocerte, aunque parece que tienes mal genio — respondió la niña sentándose en la cama. El Ratoncito Pérez no sabía qué hacer. Aquella niña era un poco impertinente. Estuvo a punto de darse media vuelta y marcharse. Pero él siempre había cumplido con su deber. Tenía que pensar una solución. —Lo primero es recoger tu diente y guardarlo —dijo el Ratoncito.
Clara buscó bajo la almohada, encontró el diente y se lo dio al Ratoncito. Éste lo envolvió en un pañuelo y lo metió en la mochila. —¿Por qué lo guardas? ¿Para qué sirven los dientes que se caen? —preguntó Clara. —Te lo contaré, pero primero vuelve a acostarte —respondió el Ratoncito más amable. Clara obedeció y el Ratoncito Pérez se sentó sobre su almohada y comenzó a hablarle con voz suave. —Yo vengo de muy lejos… —¿Más lejos que el mar? —preguntó Clara —Oh sí, mucho más. Es el lugar donde la línea del horizonte desaparece. Donde todo es posible: es el País de los Sueños. Pero para que siga existiendo necesita los pequeños dientes que a los niños se les caen porque estos dientes conservan la ilusión y la inocencia de los niños. Cuando reunimos un buen montón de dientes, los trituramos en un molino hasta convertirlos en un polvillo blanquecino. Luego se lanza al aire por una gran chimenea y es transportado por el viento a todos los lugares del Mundo. La potente luz del sol lo hace invisible, las nubes ligero, las gotas de lluvia lo refrescan. Los pájaros le regalan sus trinos alegres y las mariposas realizan delicados vuelos de colores. Las flores se levantan cuando les roza, despidiendo mil perfumes y los árboles sacuden sus ramas en suave murmullo. Y de este modo, todos los que son capaces de sentirlo, están preparados para soñar… El Ratoncito Pérez no terminó la frase, Clara se había quedado dormida mientras le escuchaba. Muy despacio, se colocó la mochila sobre los hombros, se ajustó la gorra, saltó al suelo y desapareció. Por la mañana al despertarse, Clara pensó en su encuentro con el Ratoncito Pérez. No estaba segura de si había ocurrido de verdad o si lo había soñado. Entonces miró bajo la almohada y vio una cajita de marfil que contenía un bonito colgante. Sonrío feliz y se lo puso. Se miró en el espejo y se vio guapa. Ya no le importaba que le faltara un diente.



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CUENTO N°2


PAU, LA CAMA Y LAS ARAÑAS
 Mari Carmen Llavador Martínez Ilustraciones: Laura Quirante Arenas



Había una vez un niño que se llamaba Pau. Cuando le daban vacaciones solía ir a casa de su abuelita, que vivía en un pueblo.
—Mi cama es muy rara. ¿Verdad abuelita?
 —No cariño, tú cama no es rara, lo que ocurre es que es distinta de las de la ciudad.
 —¿Mi cama puede volar?
—No, Pau, tu cama no tiene alas. Tu cama tiene patas.
—Entonces, si tiene patas podrá andar.
—Tiene patas sí, pero no puede andar porque no es un animal.
—Bueno, pero si quiero es mágica ¿Verdad?
—Tu cama va a ser lo que tú desees. ¿Quieres que sea mágica, pues lo será. Y Pau se quedó conforme.
—Cariño, ¿quieres que te cuente un cuento, sí o no?
—¿Tú crees que si estiro mucho la pierna llegaré a tocar el techo con el pie? —preguntó sin contestar a su abuelita.
—No lo creo. Verás Pau, para tocar el techo con el pie tendrías que tener unas piernas larguísimas pero entonces serías un niño patilargo.
—Yo no quiero ser un niño patilargo. ¿A qué si estiro mucho mi pierna puedo tocar el techo?
—Pues entonces serías una araña patas largas.
—¡Pues nooo...! Tampoco quiero ser una araña patas largas, no me hace falta ser araña para tocar el techo porque mi cama es mágica. Claro que tú no puedes ver cómo lo hago.
—Recuerdo una vez que toqué el techo con mis manos porque mi papá, cuando yo era pequeña, me tenía en brazos. Había una araña tejiendo su telaraña en un rincón. No veas el susto que me llevé.
—Abuelita, las arañas no hacen nada
 —¿Qué no hacen nada? Tú por si las moscas no las toques. Como no las dejes tranquilas te pueden morder. No, si malas no son porque atrapan a los insectos que se comen tus cuentos. Hay una araña que se llama Loxosceles Laeta que le gusta vivir detrás de los cuadros y los muebles y ataca con un veneno muy fuerte.
—¡Mama mía, pues yo no voy a tocar ninguna araña!

—Hay otra araña la lycosidae que es muy buena mamá? Cuando las arañitas salen de la ooteca, se llama así el saquito de seda donde nacen, la mamá la sigue cuidando y las transporta sobre su cuerpo hasta que se hacen mayores.




—Pues yo no soy una araña, para que te enteres. Soy un niño.
 —Pues claro que eres un niño y muy guapo y muy listo pero ¿mira que decirme que tú cama vuela? —Claro que vuela, pero tú no la ves porque cuando vuela estás dormida.
—¿Vuela de noche?
—Sí, cuando duermo.
—Vaya, vaya, eso no lo sabía yo —dijo la abuelita
— Una vez vi una película de una cama que volaba y una bruja la conducía. Bueno, y ahora sí quieres te cuento el cuento, que ya es hora de dormir —terminó diciendo.
—Espera abuelita, no empieces todavía. Dime, ¿conoces más cosas de las arañas?
—Claro que sí. Las arañas tienen mandíbulas, y colmillos por donde liberan su veneno. Son artrópodos porque sus ocho patas están articuladas y tienen ocho ojos pero algunas casi no ven.
—Mejor, así no me verán a mí cuando toque el techo.
—¿Sabes Pau, que hay una araña que se llama escupidora?
—¡Uf! ¡Qué asco!
 —Es inofensiva, no te va a hacer daño. —Pero no se debe escupir ¿verdad? Mamá dice que no escupa.
—Y lleva razón. Los niños no deben escupir, eso está muy feo pero la araña escupidora lo hace para cazar y alimentarse. Escupe una saliva espesa que inmoviliza a los bichos.
—Pero yo no soy ningún bicho por eso a mí no me escupirá ¿verdad abuelita?
—Por supuesto, cariño. ¿Cómo vas a ser tú un bicho si eres el niño más bueno que conozco? De pronto Pau le dio un abrazo muy grande a su abuelita y un beso enorme, tan fuerte que la araña saltadora del rincón del marco de la ventana, sintió envidia y se acordó de su abuelita que vivía en otra ventana.
—¿Todavía hay más arañas? Por supuesto, hay miles de ellas, están las pescadoras, las de patas de peine, las tenebrosus, las arañas lobo…
—¿Has dicho arañas lobo?
—Sí, hay unas arañas que las llaman lobo.
—¡Uy, qué susto, abuelita!
—No te asustes que éstas suelen vivir bajo las piedras y son muy miedosas. Las llaman lobo porque tienen muchos pelos en las patas.
—¿Sabes una cosa, abuelita? Ya no quiero saber más cosas de arañas que me asustas.
—Pero deja que te cuente algo sobre la tarántula.
—¿Cómo es la tarántula? —La tarántula es grande.
—¿Muy grande? ¿Cómo un conejo?
—No. Como un conejo no. Aunque las hay de todos los tamaños pero una en particular, la tarántula rodillas rojas, puede ser tan grande como la palma de la mano. La gente la tiene como mascota, aunque no debería porque está protegida.
—Da miedo, ¿verdad?
—Hay que saber cogerla pero tú, por si acaso, no la toques. Las tarántulas viven más de veinte años, el doble que un perro y lo mismo que un caballo. Cambian la piel muchas veces, pero no todos los días como tú de calcetines, ellas lo hacen para poder crecer. Las mamás son más grandes y los papás más flaquitos y todas tienen pelos en las patas, son arañas lobo.
—Abuelita no me hables más de arañas, por fa. ¡Aaah!, qué sueño tengo… Y la abuelita viendo que el sueño podía con él, le dio un beso diciéndole:
—Llevas razón, cariño. Dejemos tranquilas a las arañas que ahora toca dormir.
Y Pau se quedó dormido y soñó que volaba al país de las arañas gigantes y su cama era atrapada por la telaraña y salía la araña con sus mandíbulas dispuesta a comérselo pero él, que era muy valiente, sacaba una espada y luchaba contra la araña, la mataba y salía triunfante rescatando a su cama y volvía a volar atravesando montes y valles.




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INTRODUCCIÓN A LA EDUCACIÓN INCLUSIVA



EDUCACIÓN INCLUSIVA
La Educación Inclusiva debe ser concebida como un proceso que permite abordar y responder a la diversidad de las necesidades de todos los estudiantes a través de una mayor participación en el aprendizaje y reducir la exclusión del sistema educativo.
Esto implica cambios y modificaciones de contenidos, enfoques, estructuras y estrategias basados en una visión común y la convicción de que es responsabilidad del Sistema Educativo educar a todos los niños, niñas y adolescentes.
El propósito de la Educación Inclusiva es permitir que los docentes y estudiantes se sientan cómodos ante la diversidad y la perciban no como un problema, sino como un desafío y una oportunidad para enriquecer el entorno de aprendizaje.

INCLUSIÓN EDUCATIVA
La Inclusión Educativa responde a la garantía del derecho a una educación de calidad, a través del acceso, permanencia, aprendizaje y culminación, de todos los niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos en el sistema educativo, en todos sus niveles y modalidades; reconociendo a la diversidad, en condiciones de buen trato integral y en ambientes educativos que propicien el buen vivir.
La inclusión es un proceso- Debe ser vista como una búsqueda constante de mejoras e innovaciones para responder más a la diversidad de los estudiantes. Se trata de aprender a vivir con dicha diversidad y sacar lo mejor de esta.
La inclusión busca maximizar la presencia, la participación y el éxito académico de todos los estudiantes.
El término “presencia” está relacionado con el lugar en el que son educados los niños, niñas y adolescentes siendo conscientes de que la Inclusión Educativa se entiende muchas veces de forma restrictiva sólo como un asunto de localización, pero también está íntimamente relacionado con su asistencia regular y tiempo de participación con sus compañeros en el aula de clase.
El término “participación” se refiere, por su parte, a la calidad de sus experiencias mientras se encuentran en la institución educativa; que incorpora puntos de vista de los estudiantes, y valora su bienestar persona y social. La participación denota el componente más dinámico de la inclusión, donde todos se involucran activamente de la vida de la institución, y son reconocidos y aceptados como miembros de la comunidad educativa.
El “aprendizaje” alude a los logros que pueda alcanzar el estudiante en función de sus características, las oportunidades de participar en condiciones de igualdad y cómo la institución educativa da respuesta a sus necesidades educativas.
La inclusión precisa la identificación y la eliminación de barreras- Las barreras son aquellas que impiden el ejercicio efectivo de los derechos, en este caso, a una Educación Inclusiva. Genéricamente, las barreras son aquellas creencias y actitudes que los actores en el escenario educativo tienen respecto a la inclusión (las que se reflejan en su perspectiva hacia cómo hacer frente a la diversidad). Estas, se concretan en la cultura, las políticas y se evidencian en las prácticas escolares generando exclusión, marginación o abandono escolar.
La inclusión pone particular énfasis en aquellos grupos de estudiantes que podrían estar en riesgo de marginalización, exclusión, o fracaso escolar que se encuentren en mayor riesgo o en condiciones de vulnerabilidad y por tanto es necesario que se adopten medidas para asegurar su presencia, participación, aprendizaje y éxito académico dentro del sistema educativo.